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Tenemos que vivir y morir

Tenemos que vivir y morir

No se nos ha puesto aquí solo para vivir.

 Si no tenemos alegría, no tenemos nada. Dalí era como el Empordà, divertidísimo. Le gustaba contar anécdotas de un alcalde de Figueres llamado Carmona. Explicaba que el alcalde mandó hacer reformas en el cementerio y le dijo al albañil: “Me gustaría tener un nicho aquí, de espaldas a la tramuntana”. Cuando el albañil fue a ultimar los detalles con el alcalde, este le dijo: “Lo he pensado mucho. ¿Y si no me muero?”.

Son anécdotas dalinianas divertidas, pero la realidad es que al final nos moriremos todos. El sentido del humor ayuda a sobrevivir, también a quienes estamos comprometidas con el trabajo. Cada corazón es un minuto que dura tanto como una vida y no nos podemos distraer. El corazón es el tic-tac, nuestro reloj cósmico. La vida puede ser corta o larga pero dura una vida, este es el trato.

Toda realidad es inminente: el amor, la muerte. Todo está por hacer. Solo está hecha la muerte. Por tanto, cualquier cosa o circunstancia está situada exactamente en la entrada, justo a un palmo del tiempo, tanto el amor como el Final. El tiempo siempre acaba por el inicio y empieza por el final: justo al revés de los que nos enseñaron.

Categorizar, memorizar y aprender

No importa. Acumular años significa aprender a vivir con dudas y adquirir a través de la experiencia una filosofía y una ética propias. Lo importante es querer comprenderlo. Solo se ignora aquello que se desconoce. El mundo no está hecho tal como aparece en nuestra percepción de los objetos, ya que debemos crearlos por medio de nuestras categorizaciones. Categorizar, memorizar y aprender son las funciones primordiales de nuestro universo cerebral.

El conocimiento verdadero no es lo que uno aprende bien sino lo que ha pensado bien. Aceptemos la vida tal como es. Tenemos que vivir. Valoremos la vida. Por encima de todo, valoremos la vida aunque a veces pueda llegar a ser injusta. Lo que tenemos que hacer es dar significado a nuestra propia vida. Hacer todo aquello que nos permita sentirnos vivos. Hoy puede ser un gran día y mañana puede ser demasiado tarde.

La vida no es otra cosa que una combustión. Debemos prolongar el combustible todo el tiempo que podamos. Yo quiero que pasen cosas positivas. Como coach, quiero que salga el sol en la competición del deportista. Que sea feliz.

Mirar el pasado con ojos de futuro. El escritor Carlos Fuentes se entretenía con un paseo diario por un cementerio de Londres sin dejar de curiosear las lápidas. Otro escritor, Juan Marsé, dice que la muerte es una hoja de papel en blanco. El poeta Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2007, dice que su disconformidad ante la muerte se ha cargado de conformidad. A Gore Vidal, escritor estadounidense, le preguntaron qué pensaba de la muerte y contestó: “Me gusta el silencio”. El director teatral Salvador Távora, que fue extremo derecho en el mundo del fútbol, considera que la muerte siempre es un espectáculo, hasta sin producirse. En la quietud de la muerte hay misterios donde sólo llega el arte. Un día, el cadáver del deportista estará en una fosa común, es decir, en el alma de quien sintió su manera de interpretar el deporte.

Vivamos con alegría. Antes de que llegue nuestro momento, construyamos vida. Nadie es imprescindible, salvo la gente que uno ama. Vivamos con la satisfacción de no haber claudicado nunca ante nada ni ante nadie, ni ante usos, costumbres, políticas y regímenes. Vivamos y hagamos realidad nuestros sueños. El doctor Caralps, cirujano cardíaco por vocación, explica que no es lo mismo vivir que tener vida. Es como estar y ser. Hay pacientes comatosos que no son absolutamente nada.

Bueno será que nos detengamos alguna vez en nuestra búsqueda de la felicidad y ser, simplemente, felices. Disfruten de la vida y no dejen de reírse también con los epitafios divertidos. Una inconsolable viuda mandó poner en la tumba de su marido:

“Que Dios lo reciba con la misma alegría con que yo se lo mando”.

Personalmente, me quedo con la del genial Groucho Marx:

“Perdonen que no me levante”.

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